Tengo conversaciones frecuentes con hospitales y/o consejerías donde surge esta reflexión y por eso he querido compartirla aquí, con todos vosotros, para recoger vuestros puntos de vista. 

Insisto en que es un placer escuchar la opinión de los verdaderos protagonistas, vosotros, queridos lectores! Gracias por vuestros emails pero insisto en que será enriquecedor para todos si generamos esa conversación en el propio blog permitiendo el intercambio de opiniones.

En primer lugar, comparto las premisas en las que se fundamenta mi opinión sobre como debe proceder el hospital:

PREMISA 1: Dime que aplicación usas y te diré como comen tus pacientes

La alimentación hospitalaria es un proceso intensivo en información (dietas, recetas, alérgenos, gustos, observaciones….) y por tanto el uso de una herramienta u otra determina cómo comerá el paciente en parámetros tan críticos como:

  • Nutrición, p.ej., si tu sistema usa reglas de sustitución o “eventos” se generará repetición y como me dijo una enfermera en su día “en este hospital si dices que no puedes tomar pescado, saldrás con cara de pollo”. Una fuente de mala experiencia, mala nutrición y reclamaciones… o el caso ya desarrollado de las excepciones tipo “no me gusta el tomate crudo
  • Experiencia de paciente, p.ej., si no existen sustituciones automáticas y el cliente accede a la selección de menú podrá escoger platos que luego no le puedes servir, provocando una reclamación segura! Y no vale que le pongas letra pequeña de “Selección solo si no tienes alergias” porque lo elegido, elegido está 😉 
  • Seguridad, p.ej., si ante un cambio de alérgenos en un ingrediente tienes que revisar cientos de platos para actualizar el alérgeno es probable que se escape alguno y ese error puede generar un problema grave de salud
  • Costes, p.ej., si dependes de que un humano bloquee una ingesta ya digitalizada (intervenciones programadas) y encima se lo pones difícil (pantallas complejas, proceso tedioso…) es posible que no lo haga y generes miles de bandejas anuales de desperdicio como documentábamos en “ahorra un 3,5% de tus bandejas”. Ahorro que se puede automatizar con una aplicación sofisticada

En resumen, la aplicación de gestión de dietas tiene un impacto crítico en el hospital!!

PREMISA 2: El espejismo de la simplicidad

Este impacto no es trivial. Hemos escuchado muchas veces como un directivo de un hospital, si está un poco alejado del día a día, puede sufrir el espejismo de que todo fluye en automático. He vivido en primera persona la descripción de integraciones sorprendentes para descubrir luego que se traducen, en el día a día, a exportaciones a un fichero Excel, procesados manuales, importaciones del Excel en otro sistema… U horas y horas diarias de nutricionista revisando pacientes con alérgenos para realizar las sustituciones!!

Por eso es importante subrayar que el impacto de la aplicación informática en todo el proceso de alimentación hospitalaria no es trivial y requiere, casi siempre, de una reunión multidisciplinar donde haya gente de Enfermería, Dietistas, Cocina, Informática y Gestión.

PREMISA 3: La ley de Moore

La Ley de Moore predijo que la tecnología duplicaría su capacidad aproximadamente cada dos años… pero aunque ahora se esté hablando del fin de esta evolución exponencial, las últimas décadas han sido así. Con esa evolución, si tu aplicación lleva un par de años sin actualizarse da por seguro que está obsoleta. Si lleva +5 años, puedes estar seguro que al ver tecnología actual, como Coquus, alucinarás!

Sobre estas premisas, la decisión de muchos hospitales de delegar la elección de la aplicación de dietas en la concesionaria me parece un error por el enorme coste de oportunidad que tiene, debido que con el mismo coste, el hospital, sus trabajadores y sus pacientes podrían estar disfrutando de un servicio muy superior si la elección de la concesionaria no fuese la adecuada.

Por lo tanto, tratándose de una selección crítica y de alto impacto en el hospital, como acabamos de ver, debe escoger el hospital!! Por todo esto, mi postura es que:

CONCLUSIÓN 1: EL HOSPITAL DEBE ESCOGER

Es una herramienta crítica y con alto impacto y por tanto debe ser el Hospital quien decida qué nivel de exigencia quiere aplicar a la herramienta de gestión de dietas. Después, puede traspasar este coste a la concesionaria o no, al final, será un coste del servicio que pagará directa o indirectamente.

CONCLUSIÓN 2: EL HOSPITAL DEBE INFORMARSE

Esto exige que el hospital esté informado de las opciones (tan variadas!) que hay en el mercado. Por suerte para los hospitales somos pocos los especialistas en gestión de dietas y menos los que ofrecemos los mínimos de experiencia, tecnología, solvencia y referencias… por eso debe evitar conformarse con el “que compran todos” y fijarse en lo que ofrece y lo que cuesta el producto premium de la boutique… se sorprenderá de lo uno y de lo otro!!!!

CONCLUSIÓN 3: EL HOSPITAL DEBE MARCAR EL RITMO

Una vez marcado el nivel de exigencia del hospital, esa elección debe ser modificada cuando el hospital lo decida, no cuando termine el concurso administrativo. Para ello, es importante que la aplicación escogida y pagada por la concesionaria sea instalada a nombre del hospital. Así, la concesionaria pagará su derecho de uso, mantenimiento y actualizaciones (ojo a incluir las actualizaciones!!) y en caso de cambio de concesionaria, si el hospital lo desea, el nuevo ganador seguirá pagando la herramienta.

Ésta cambiará cuando el hospital decida que ha llegado el momento de evolucionar la herramienta… no cuando una concesionaria se haga cargo de su cocina. Es la concesionaria quien debe adaptarse a la herramienta que el hospital considera mejor para sus profesionales y para sus pacientes! Al final, las concesionarias trabajan con prácticamente todas las aplicaciones entre los diferentes hospitales y con 3 o 4 integraciones tendrán prácticamente cubierta la “adaptación” a cualquier elección del hospital.

CONCLUSIÓN 4 (PLUS): CENTRALIZACIÓN

Con la tecnología disponible que permite centralizar la aplicación al tiempo que se permite a cada hospital disponer de sus propios menús o recetas… centralizar la aplicación para un grupo de hospitales, ya sea por provincia o comunidad, es un acierto.

Pero centralizar de verdad, no solo económicamente (que todos paguen al mismo proveedor) sino que unos servicios centrales ofrezcan el servicio informático de gestión de dietas a los diferentes hospitales, como pasa en algunas comunidades… a pesar de las limitaciones tecnológicas y los problemas (frecuentes) que se derivan por la obsolescencia de algunas de las soluciones instaladas.